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México

Z-42: Un capo amante de la moda y los lujos

NO LE GUSTABA ESTAR SOLO

AGENCIAS
viernes 06 de marzo 2015, actualizada 10:39 am

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A Omar Treviño Morales no le gustaba estar solo, debido a los contactos que tuvo con su pareja sentimental, las fuerzas federales lograron confirmar su ubicación, especialmente por las compras que realizaba para ella, así como por el trabajo que efectuaba su operador financiero Carlos Arturo Jiménez, para cumplir con todas las exigencias económicas de su jefe, quien este miércoles finalmente fue detenido.

En la casa marcada con el número 514 de la calle Vía Collatina, en Fuentes del Valle, del municipio de San Pedro Garza, en Nuevo León, predominaban las bolsas de compras del Palacio de Hierro y de marcas como Luis Vuitton, una de las favoritas de Treviño Morales y de su pareja sentimental.

A diferencia de sus hermanos Miguel Ángel y José, ambos encarcelados en Estados Unidos, Omar al principio de su liderazgo manejaba un alto perfil haciéndose visible hasta con 30 guardaespaldas, un cuerno de chivo, whisky Bucchannas y trajes de marca, gustos que quedaron plasmados en por lo menos dos corridos que hay sobre él.

Con seis meses viviendo en la casa 514 ubicada al final de la calle, a unos metros del parque De los Patos y frente a ella un inmueble en construcción, Omar Treviño Morales pasaba como un empresario que constantemente hacía compras y no le gustaba que algún vecino buscara hacia el interior de la casa cuando el portón se abría, señala información sobre la operación de inteligencia que permitió su captura.

La casa de más de 500 metros cuadrados, con dos niveles, con un jardín en la parte posterior, colinda con una casa que tiene una antena de telecomunicaciones y hace menos de un mes solicitó un presupuesto para acondicionar el interior del inmueble con áreas ocultas, agrega.

De trato distante, agresivo en ocasiones, Omar Treviño utilizaba la violencia como medio de comunicación con sus interlocutores y, ante la mínima desconfianza, con bat de beisbol en mano o lo que tuviera a su alcance golpeaba o dejaba que su séquito de 30 guardaespaldas atacaran a la persona bajo su única regla permanente: "Mandar al hoyo al traidor".

Sin embargo, Omar Treviño vivía en un doble mundo: por un lado era el líder de "Los Zetas" que ponía orden y peleaba territorios que operaban sus hermanos, y por otra buscaba mezclarse entre la clase media o alta de los lugares donde viajaba bajo su sello distintivo: comprando ropa de marca de las principales revistas de moda que gustaba comprar.

Dentro de la casa, algunas de esas revistas fueron encontradas por las fuerzas federales, maletas con ropa de marca, bolsas de plástico de almacenes de prestigio, cajas de Luis Vuitton, botas hechas a la medida, mp3 y CD con los corridos que mandaba escribir, pero ninguna foto de su familia.

Como la decoración del interior de la casa del número 514 de Vía Collatina, para Omar Treviño todo era blanco y negro, sin medias tintas, por ello cuando le pidió a Carolina Fernández González, actualmente de 22 años, ser su pareja le dio un límite y le aseguró que siempre vería por ella.

Fernández, ubicada como la esposa de Treviño Morales por el Departamento del Tesoro que la integró en su lista negra de personas relacionadas con el cártel de "Los Zetas", fue finalmente la clave para que inteligencia de Estados Unidos y México cerraran el perfil y modus operandi del "Z-42" que confiaba ciegamente en su operador financiero y su pareja.

LÍDERES SANGUINARIOS

Al presentar en el hangar de la PGR a Omar Treviño Morales, el "Z-42", el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, calificó al actual líder de los "Zetas" como "extremadamente violento".

El "Z-40" es relacionado por las autoridades al incendio del Casino "Royale", en Monterrey, la masacre de migrantes en San Fernando, Tamaulipas, así como de los ataques a edificios del consulado norteamericano también en Tamaulipas.

Los líderes de la "última letra", como también se conoce al cártel, se han distinguido de otros capos por imponer un extremo nivel de crueldad en ejecuciones y torturas a fin de intimidar a sus rivales y disuadir a sus integrantes de no traicionar a la organización.

Omar Treviño, heredó el mando del cártel tras la detención de su hermano Miguel Ángel, el "Z-40", uno de los cabecillas responsables de la intensa ola de violencia en estados del norte de México.

Al fundarse el cártel de "Los Zetas" se integraron a sus filas soldados desertores, los cuales estaban instruidos con técnicas para aniquilar a enemigos con técnicas agresivas.

Entre los cabecillas de la organización con el perfil más peligroso se encuentran el "Z-3" y el "Z-40".

HERIBERTO LAZCANO, 'Z-3'

También conocido como el "Lazca", "El Mata-amigos", "El Verdugo", era proclive a la violencia, a la traición y los crueles asesinatos, según un perfil elaborado por la Procuraduría General de la República (PGR).

Originario de Apan, Hidalgo, a los 17 años se enlistó en el Ejército.

Después se incorporó al Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales, el grupo de élite de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Luego de siete años en el ejército desertó y fue reclutado por Osiel Cárdenas Guillén, líder del cártel del Golfo, quien lo integró a su escolta personal, compuesta por exmilitares (Los Zetas).

Fue designado como el "Z-3" por ser el tercero al mando en la estructura de ese grupo.

Tomó el liderazgo del cártel en 2002, tras la muerte de sus jefes: Arturo Guzmán Decena, "El Z-1" y la captura de Rogelio González Pizaña.

Fue abatido en octubre de 2012 en Coahuila. Su cadáver fue robado de la agencia funeraria donde estaba resguardado.

  MIGUEL ÁNGEL TREVIÑO MORALES, 'Z-40'

Considerado entre sus compañeros, y por las propias autoridades, como uno de los "zetas" más violentos, pues él fue uno de los que inició la práctica de "guisar al enemigo", que consiste en torturar a sus adversarios en un contenedor con aceite hirviendo.

Oriundo de Nuevo Laredo, Treviño Morales empezó lavando carros y como mensajero de Osiel Cárdenas Guillén.

Su principal virtud ante Osiel Cárdenas fue hablar inglés, por lo que operaba en territorio norteamericano.

Años más tarde Osiel Cárdenas lo puso al servicio de su hermano Ezequiel Cárdenas, "Tony Tormenta", y fue designado como uno de los principales sicarios del cártel.

Con la creación de "Los Zetas", fue designado como operador de Heriberto Lazcano, con quien años más tarde rompió relaciones al disputarle el mando de la organización.

Fue detenido en julio de 2013 en Tamaulipas.

Pide amparo

Oscar Omar Treviño Morales, el "Z-42", presunto líder de la organización criminal de Los Zetas, presentó una demanda de amparo para impedir que sea incomunicado en la Procuraduría General de la República.

Su demanda, con el número 190/2015, fue admitida por Augusto Octavio Mejía Ojeda, juez tercero de distrito en amparo penal del Distrito Federal, quien instruyó verificar la situación del presunto capo y, de ser el caso, suspender cualquier acto de incomunicación.

"Para el caso de que el directo quejoso se encuentre incomunicado, se concede la suspensión de plano, para que cese de inmediato cualquier acto de incomunicación", resolvió el juez.

De acuerdo con los listados judiciales, el juez Mejía instruyó a un actuario judicial acudir a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) para localizar al detenido y notificar la suspensión.

Sin embargo, en un segundo acuerdo publicado ayer jueves, el juez dio a conocer que el actuario no pudo notificar la resolución a Treviño Morales.

El líder de Los Zetas, señalado como uno de los criminales más peligrosos y sanguinarios del país, fue detenido el miércoles por autoridades federales y de la Sedena. El narcotraficante de 38 años, por quien se ofrecían 30 millones de pesos en México y 5 millones de dólares en Estados Unidos, fue capturado en una acción encabezada la madrugada del miércoles por el Ejército en el Municipio de San Pedro Garza García en Nuevo León.

¿El adiós de la última letra?

1. Primero lo primero. Felicitaciones al gobierno federal por la captura de Omar Treviño Morales. Al igual que su hermano Miguel Ángel, alias "Z-40", el llamado "Z-42" es un criminal despiadado, un torturador implacable y un asesino serial.

De manera directa o indirecta, está vinculado a algunos de los peores hechos cometidos en México en tiempos recientes: las dos masacres de San Fernando, el secuestro masivo en Allende, Coahuila, el incendio del Casino Royale en Monterrey. Desde una perspectiva ética, no se puede más que aplaudir que un individuo así sea llevado ante la justicia.

2. Sin embargo, al igual que con la detención de "La Tuta", los efectos prácticos de la captura probablemente sean menores. "Los Zetas" se encontraban ya sumamente debilitados. Casi todos sus cabecillas, incluyendo a los dos jefes máximos, fueron capturados o abatidos entre 2011 y 2013. Fueron derrotados en Nuevo León, barridos en Veracruz y diezmados en Coahuila. Retenían la plaza de Nuevo Laredo, pero habían dejado de ser factor en buena parte de Tamaulipas. La organización se encontraba en un proceso de disgregación acelerada: en septiembre pasado, la PGR identificó a nueves bandas distintas surgidas de "Los Zetas".

3. De "Los Zetas" como organización cohesionada e identificable, tal vez quede poco. Pero la banda deja una larga sombra en el submundo del delito. Los de la última letra fueron pioneros de la diversificación criminal, tal vez los primeros en utilizar el narcotráfico como plataforma para expoliar economías locales. Innovaron en su modelo de expansión (la captura de redes criminales preexistentes), en el uso estratégico de la violencia extrema, en la construcción de una marca criminal. Hoy muchos grupos, grandes, medianos y pequeños, siguen ese aterrador ejemplo.

4. ¿No más "Zetas" con mayúscula? ¿No más jefes con la última letra y un número ominoso en el alias? Posiblemente, pero hay mucho zeta diseminado por el territorio. Y ese hecho acelera el paso del escenario Pablo Escobar al escenario Río Frío. No quedan ya grandes organizaciones criminales (con un par de excepciones). En su lugar, tenemos una multiplicidad de pequeños y medianos grupos delictivos, con capacidades y objetivos diversos, unidos a veces en coaliciones frágiles, enfrentados a menudo por pedazos de rentas criminales, operando en un sistema esencialmente inestable. El bandolerismo como modelo criminal.

5. Tras la captura del "Z-40", escribí esto: "Hay que recordar que esto bien puede acabar con los Zetas como organización, pero no como ethos, como modo de operación, como maldita forma de obtener dinero a costa del sufrimiento de terceros. Eso todavía nos va a acompañar por un buen rato."

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