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Aficionados responden en el Corona

Los santistas derrocharon ánimo, apoyo y fe

AARÓN ARGUIJO GAMIOCHIPI/ EL SIGLO DE TORREÓN
lunes 02 de diciembre 2019, actualizada 7:02 am

Por el apoyo de su gente, los Guerreros del Santos Laguna no se pueden quejar. Desde horas antes del inicio del trascendental partido de vuelta ante los Rayados del Monterrey, los santistas derrocharon ánimo, apoyo y fe en que los Albiverdes logren avanzar a las semifinales del Apertura 2019 en la Liga MX.

En la Comarca no se hablaba de otra cosa, más que de "la remontada", manifestando su esperanza los aficionados al salir a las calles vistiendo sus camisetas en verde y blanco, no solamente en las inmediaciones del estadio, sino desde las calles del centro de Torreón. Los futbolistas fueron despedidos con cánticos en su hotel de concentración, mientras que al llegar al estadio, los recibieron familiares y colaboradores del club, brindando ánimos de cara a una batalla a la que llegaron en franca desventaja.

Largas filas se formaron en la explanada del TSM, en pos de obtener bandera santista y gorros de santa claus en color verde, regalos de una animación por parte de marcas patrocinadoras, que desde temprano montaron escenarios, ruletas, inflables, todo con el objetivo de que los aficionados se divirtieran antes de ingresar al estadio. El ambiente que se respiraba era de confianza, de ánimo en que las heroicas gestas que se han dado anteriormente en el moderno estadio Corona, sirvieran como inspiración para que el domingo 1 de diciembre de 2019, quedara como otra fecha a enmarcar en la historia Albiverde.

10

PARTIDOS

jugó Santos Laguna este torneo en el Corona,

ganó ocho y empató dos.

Mediante redes sociales, se hizo la invitación a que los aficionados ocuparan sus lugares desde una hora antes del silbatazo inicial, con el objetivo de arropar a los futbolistas desde su salida del túnel de jugadores. La recepción para los santistas no fue ni cercana a contar ya con un lleno en las tribunas, pero de cualquier manera, los presentes en las gradas hicieron lo suyo, estallando con un sonoro grito para los Guerreros y un abucheo a los Rayados, cuya porra se encaramó en una de las cabeceras del estadio.

Ya al momento del silbatazo inicial, el estadio lucía cerca del lleno, gozando los aficionados con una espectacular recepción con denso humo verde y una lluvia de papeles en verde y blanco, a la usanza europea o sudamericana, que aunque retrasó algunos segundos el inicio del encuentro, valió la pena por lo impresionante que resultó. Pasaron los minutos y el nerviosismo empezó a aparecer en la tribuna, que brindó gran respaldo a sus Guerreros en la cancha, explotando con la primera anotación, obra maestra de Brian Lozano.

El agobio de los Albiverdes fue constante, generando emoción cada minuto en sus aficionados, pero el grito del segundo gol, simplemente no podía darse, con unos Rayados que siguieron tomando las cosas con calma y se fueron al vestuario sin problema, a pesar de la derrota parcial. Comenzó la segunda mitad y era la misma película, con Santos proponiendo y Rayados destruyendo, en uno de los partidos más flojos que ha entregado la actual liguilla, hasta que llegó un peculiar momento en que los regiomontanos fraguaron un contragolpe que terminó en las redes, aunque no pudieron festejar con su gente de manera inmediata, ya que el árbitro asistente levantó su bandera, pero tras una larga y peculiar revisión en el VAR, se decidió dar por bueno el gol del holandés Janssen.

Fue un balde de agua helada para los espectadores, que no esperaban una anotación de los visitantes, aunque el apoyo siguió igual o más fuerte, los fanáticos no estaban dispuestos a ir a casa sin acabarse la garganta y los pulmones. Se convirtió el cronómetro en el peor enemigo de los Guerreros, que siguieron empujando y Guillermo Almada mandó a la cancha lo que le quedaba en la artillería, había que buscar esos goles, pero sobre todo, no estaba permitido bajar los brazos, pero ya los de Monterrey estaban plenos en confianza y mostrando una infranqueable muralla que le representó muchas dificultades a los dueños de casa par al menos fraguar oportunidades de peligro.

Con el agua hasta el cuello, presa de la frustración, parte de la afición santista realizó el famoso y vetado grito, deteniendo el árbitro las acciones durante algunos minutos, pero la situación no pasó a mayores, dado que fueron más los fanáticos que se comportaron de manera correcta. Llegó el silbatazo final y así se despidieron los Guerreros de un torneo que fue fantástico, pero una liguilla breve y falta de certeza frente al arco rival, será un diciembre sin futbol en el Estadio Corona, en espera de un nuevo torneo en que Almada y sus muchachos logren bordar la séptima estrella en el escudo Albiverde.

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