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Saltillo

Ser paramédico, una misión donde se convive con la vida y la muerte

Esta es mi historia...

PERLA SÁNCHEZ / EL SIGLO COAHUILA / SALTILLO
sábado 24 de febrero 2018, actualizada 3:31 pm

Fue a sus 18 años de edad que Juan Carlos Rocha, actual paramédico en Saltillo, decidió dedicarse a una labor que le daría muchas satisfacciones, al poder tener la oportunidad de salvar vidas, no obstante, que también le daría muchas experiencias al enfrentarse a situaciones irremediables.

Juan Carlos tiene 33 años de edad y trabaja los siete días de la semana, para así cubrir las necesidades de la Cruz Roja, lugar en donde desde hace dos años es jefe de paramédicos.

Su trabajo consiste en enfrentarse cada día a situaciones diferentes, en donde no solo se limitan a atender una urgencia médica, sino hacer todo lo posible por salvar una vida y ser sensible a los problemas de su entorno.

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“En un principio entré porque me llamaba la atención las ambulancias, no obstante, después me enamoré de la labor de salvar vidas” — JUAN CARLOS ROCHA, paramédico

Fue cuando tenía 18 años que su pasión por ayudar al prójimo despertó, por lo que intentó estudiar Medicina, no obstante, al no lograr ingresar por la alta demanda, decidió ingresar a la Cruz Roja y apoyar las labores como voluntario.

Pese a que se trataba de una labor de riesgo, Juan Carlos, no tuvo temor en iniciar una carrera, especializándose con diversos cursos.

“En un principio entré porque me llamaba la atención las ambulancias, no obstante, después me enamoré de la labor de salvar vidas”, dijo.

Los momentos difíciles e irremediables Juan Carlos recordó que entre sus experiencias se encontró con conflictos en donde en las colonias incluso les fue impedido realizar su trabajo, al estar involucrados en escenas en donde la ambulancia fue recibida a pedradas. No obstante, entre las experiencias más desgarradoras se encontró el accidente ocurrido en Mazapil, Zacatecas, en una peregrinación donde varias personas fallecieron y otras resultaron lesionadas, tras accidentarse un tráiler. “En ese momento activamos ocho ambulancias, pues estaba la feria y empezamos a hablar a los voluntarios. Fue muy fuerte esta experiencia, pues cuando llegaron las ambulancias al lugar se dieron cuenta de que había más lesionados de los que se esperaban”, dijo.

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Indicó que entre las escenas más crudas estuvieron aquellas en donde se vieron involucrados menores; “Atender accidentes donde hay menores lesionados, son las más difíciles, pues son personas que están empezando a vivir y te marcan o pegan más”, relató.

Arriesgar la vida por otros

Fue un 21 de febrero del año 2014, que tras acudir a atender un reporte, Juan Carlos estuvo a punto de morir en un accidente en la carretera, situación que cambió su forma de ver la vida. “Ese día andaba en una guardia de noche y salimos a las seis de la mañana, el servicio salió a las 5:45 am, era una volcadura en el kilómetro 18 en la carretera a Torreón, no obstante, cuando llegamos no hayamos nada, por lo que pedimos el reporte al sistema de emergencias y nos dice que era en la autopista”, dijo.

Indicó que al llegar al lugar correcto, había un tráiler que se había volcado y el conductor estaba lesionado, por lo cual fue trasladado en la ambulancia. “Fue cuando regresábamos, que un tráiler nos orilló hacia la carretera y chocamos contra una barra de metal, la cual atravesó el motor, la ambulancia y mis piernas. Mi compañero, quien estaba con el paciente en la parte trasera de la ambulancia salió proyectado y se fracturó las costillas”, dijo. Sin embargo, tras identificar el tipo de lesión que presentó, pensó que estaba cerca su fin, no obstante, lograron llegar sus compañeros de la Cruz Roja a atenderlos.

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“Fue una lesión muy fuerte, la recuperación ha sido muy larga, estoy poco en el área operativo, es mi deseo subir de lleno de nuevo a la ambulancia, lo anhelo con todo el alma”, dijo.

“Si tuviera la oportunidad de volver a elegir una carrera, definitivamente me volvería a meter a la Cruz Roja” — JUAN CARLOS

Juan Carlos Rocha tuvo la oportunidad de atender accidentes diarios, así como situaciones en donde varios ciudadanos se vieron afectados por las balaceras que se desencadenaron en la entidad, tiempo atrás. “Siempre la atención se dio, nos tocaron muchos casos en donde la cruz roja tuvo que ayudar a los heridos durante estos conflictos”, dijo.

‘Un paciente nunca muere en una ambulancia’

Uno de los objetivos de ser paramédico, consiste en lograr que un paciente nunca pierda la vida en la ambulancia, pues se hace todo lo posible porque lleguen con vida al hospital más cercano. “Le damos el soporte para por ejemplo dar reanimaciones durante un paro respiratorio, pero recuerdo una situación donde un joven estaba consciente y prensado por una barra de metal. No obstante, ya sabíamos que al desprenderlo iba a morir, pues atravesaba el abdomen y la barra hacia la contención de la hemorragia”, dijo.

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Juan Carlos indica que la Cruz Roja es la única delegación en Saltillo que no cobra los servicios, por lo que exhorta a la gente a apoyarla y así ayuden a continuar en la noble labor de salvar vidas. “Si tuviera la oportunidad de volver a elegir una carrera, definitivamente me volvería a meter a la Cruz Roja”, concluyó.

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